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¿Qué proceso siguen los RAEE cuando me deshago de ellos?


Todos los aparatos eléctricos y electrónicos que usamos diariamente están fabricados con materias primas obtenidas del medio ambiente, muchas de ellas no renovables. Una vez que estos aparatos han llegado al final de su vida útil se convierten en residuos (RAEE) y es importante depositarlos en los lugares aptos para que puedan ser reciclados correctamente.

A través del reciclaje de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos materiales como el cobre o el aluminio pueden ser reutilizados en nuevos productos dándoles una nueva vida y preservando el medio ambiente, puesto que evitamos la extracción de nuevos materiales.

Pero, ¿qué pasa con los RAEE cuando nos deshacemos de ellos?, ¿a dónde van?, ¿cómo es el proceso que siguen en las plantas de reciclaje? Infórmate de los pasos que siguen tus viejos aparatos eléctricos y electrónicos cuando quedan inservibles.

Desmontaje, descontaminación, trituración, división y reutilización

Una vez que hemos depositado los aparatos eléctricos y electrónicos que han dejado de funcionar en los lugares aptos para ello (puntos de venta de los distribuidores, tiendas, instalaciones de recogida de las entidades locales, o redes de recogida de RAEE domésticos establecidas por los productores o gestores autorizados para la recogida de RAEE) se trasladan hasta las plantas especializadas de gestores autorizados. Una vez allí, se retiran todos los elementos contaminantes y los aprovechables (tales como plásticos, aluminio o cobre, entre otros) que se procesan en materias primas para fabricar nuevos productos.

Este proceso es relativamente sencillo pues se lleva a cabo a través de procesos mecánicos y, además, es posible llegar a recuperar hasta un 70% de los componentes de un RAEE. Lo primero que se hace es desmontar y descontaminar los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ya que contienen compuestos peligrosos como aceites o mercurio entre otros.

En tercer lugar, se lleva a cabo la trituración y división de los restos, que se dividen en cuatro categorías: metales de hierro, otros metales no férreos, vidrios y plásticos, y cuyas cantidades variarán en función del tipo de residuos que tratemos. Estos materiales son puestos en el mercado de nuevo con el objetivo de emplearlos en la fabricación de nuevos aparatos eléctricos y electrónicos. De esta forma cumplimos lo que comentábamos antes, evitando extraer nuevas materias primas de la naturaleza para fabricar de nuevo estos componentes. Es lo que conocemos como economía circular.

Una vez llevado a cabo este proceso, los materiales se encuentran aptos para el reciclaje y para ser reutilizados en nuevos productos.